Lenta la cara cubierta de agua brotando de las paredes de este fiordo profundo
entre canales y lagartos de aire, fenómenos de fuego y tormentas de bosque
lento el caminar dejando atras la estela en que se pierda la tan amada silueta.
Sobre los prados blanquecinos las huellas de la retirada fresca, aun humean escondrijos
y el fiordo se lamenta a si mismo la innecesidad de rendirse.
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